viernes, 3 de diciembre de 2021

No te quejes de tus colegas a sus espaldas

 


Deborah Grayson Riegel en hbr.org  manifiesta que cuando pregunta a sus clientes si se dedican a cotillear en su trabajo la mayoría responden, con cara de sentirse insultados, que por supuesto no lo hacen. Pero si les plantea si han pedido a un compañero que les confirme su opinión negativa de un colega que no esté presente la mayor parte admite que es un hecho cotidiano en su vida laboral.

Aunque muchos líderes y equipos consideran que este comportamiento es inocente y sirve para liberar tensiones la autora considera que es una forma de chismes y cotilleos en el entorno laboral.

Nancy Kurland y Lisa Hope Pelled en su trabajo de investigación: “Passing the Word: toward a model of gossip and power in the workplace” definen el chisme como : “la charla informal y evaluadora que tiene lugar en una organización, normalmente entre algunos individuos en la que se habla sobre otra persona que no está presente".

Tiene numerosos efectos negativos entre los que destacan la erosión de la confianza, la disminución de la moral, las reputaciones dañadas, la pérdida de la credibilidad personal y profesional, el incremento de la ansiedad, la división y la atrición. A pesar de estos costes elevados la tentación de caer en esta práctica es muy alta. La psicóloga Peggy Drexle  mantiene que: “los antropólogos defienden la idea de que a lo largo de toda la historia de la humanidad los cotilleos son una forma de unir a las personas, así como de aislar a aquellos que se piensa que no apoyan al grupo”.

Algunos profesionales lo utilizan como un medio para dar feedback o mantener conversaciones difíciles con sus compañeros, pero al hacerlo se están dañando los beneficios de una relación abierta y honesta y de conseguir crear una cultura de feedback.

Utilizamos, finalmente, también los cotilleos para recolectar evidencia que confirme aquello que creemos es verdad. Al comentar con otro compañero si tiene las mismas experiencias y opiniones que tenemos de otra persona podemos comprobar que nuestras creencias sobre el otro son correctas y como expone Judith Glaser en su artículo “Your brain is hooked on being right” el flujo de adrenalina y dopamina que acompaña esta sensación de estar en lo cierto se puede convertir en adictivo.

La autora propone una serie de estrategias para evitar caer en algo que está mal pero que nos hace sentir tan bien:

1.- Reconocer que estamos murmurando e intentar reconducir la conversación hacia aspectos más positivos que sirvan para solucionar problemas.
2.- Preguntarnos a nosotros mismos o a otros si necesitamos la confirmación de otro sobre un comportamiento que estamos observando en una tercera persona. Si la respuesta es que lo hacemos para justificar nuestros sentimientos, para confirmar que tenemos razón o para obtener apoyos para nuestro punto de vista no debemos meter a nadie en la conversación. Si el objetivo es entender cómo podemos estar nosotros contribuyendo a la dinámica del problema, para encontrar soluciones útiles o para poder seguir investigando para poder hacer una queja formal entonces es adecuado hacerlo.
3.- Hacer que los demás conozcan que tenemos la política de que si los demás tienen un problema con nosotros deseamos ser los primeros en saberlo. Adoptar la postura de decírselo al otro primero y si alguien se acerca a nosotros con comentarios sobre otro preguntarle si ya lo ha hablado primero con el afectado.
4.- Crear un entorno rico en feedback a nuestro alrededor. Cuanto más normalicemos el feedback, tanto el positivo como el negativo, tanto el ofrecerlo como el recibirlo, menos buscarán los demás formas alternativas de expresar sus frustraciones y preocupaciones. En lugar de reservarlo para las evaluaciones de desempeño anuales introducir discusiones frecuentes sobre lo que se hace bien y mal y sobre lo que se puede hacer de otra manera n las reuniones de supervisión o de revisión y seguimiento de proyectos.

Los cotilleos son una estrategia de comunicación destructiva que impacta de forma negativa en los individuos, equipos y en el conjunto de la organización.

Isabel Carrasco
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10 consejos para digitalizar tu empresa

 


Este último año las pequeñas y medianas empresas están siendo uno de los sectores más perjudicados a causa de las restricciones por la pandemia y, en muchos casos, sólo aquellas que han sabido digitalizarse han podido minimizar el impacto económico.

Según cifras oficiales de iPyme, en España las pymes suponen el 99,9% del tejido empresarial, siendo un motor muy importante de la economía. Este último año las pequeñas y medianas empresas están siendo uno de los sectores más perjudicados a causa de las restricciones por la pandemia y, en muchos casos, sólo aquellas que han sabido digitalizarse han podido minimizar el impacto económico. 

Evalúa el contexto y situación de tu empresa: Antes de empezar a poner en marcha la transformación digital de una pyme es fundamental hacer una evaluación del contexto y situación de la empresa y de la industria en la que opera. Un buen punto de partida es detectar oportunidades, analizar la competencia y la ventaja competitiva que se desee alcanzar. Esto implica identificar los factores que impactan en los objetivos, mercado y clientes.

Conoce a tu audiencia digital: Es imprescindible conocer todo lo posible a nuestro público antes de decidir qué acciones llevaremos a cabo. Para ello, es crucial que entiendas cuáles son las motivaciones que mueven a los clientes a adquirir tu producto o servicio.. Para ello trata de construir un mapa de empatía y entender qué pasa por la mente de tu público objetivo a la hora de conjugar una compra, a través de qué canales la realiza y cuáles son las principales objeciones que presentan..

Detectar los canales más adecuados: En este punto deberemos detectar los medios y canales por los que haremos llegar a la audiencia nuestra propuesta de valor. No todos los canales nos interesan, sólo aquellos que nos sirvan para llegar al público tendrán sentido en nuestra estrategia digital.

Diseña una estrategia de marketing digital: En este plan de marketing deberás planificar los pasos que necesitas realizar para llegar a los objetivos definidos. Conlleva aspectos desde la creación y difusión de contenidos a través de páginas web y redes sociales, gestión del blog, campañas de correo electrónico, etc. Cuanto más definidas y calendarizadas estén las acciones mejor será el resultado.

Implementar un CRM: Disponer de un CRM permite a las pymes obtener y almacenar toda la información en una misma plataforma. Centraliza toda la información de los clientes en una misma base de datos posibilitando la segmentación de clientes y facilitando una mayor personalización de las acciones. Además, permiten tener acceso a estadísticas y resultados de las campañas. Conocer mejor a tu público te permitirá crear acciones de marketing más personalizadas para tu audiencia.

Experiencia Mobile: En los últimos años la adopción de smartphones ha dado un vuelco espectacular. De hecho, según datos de IAB Spain, casi el 70% del tiempo que navegamos por internet lo hacemos desde dispositivos móviles. Por eso, la experiencia del usuario tiene que diseñarse especialmente para móvil y luego adaptarlo a ordenador, ya que si un usuario llega a una web a través del móvil y esta no se visualiza bien lo más probable es que abandone la página.

Integración de nuevas herramientas: La transformación digital de una empresa se basa en la integración de las nuevas tecnologías en todas las áreas para cambiar su forma de funcionar. El objetivo es optimizar los procesos y ofrecer un valor añadido a los consumidores, además de mejorar la productividad. Esto engloba desde herramientas gestoras de proyectos hasta de gestión de contenido, erp, suites de ofimática en la nube, gestores de conocimiento, etc.

Automatización de tareas: De la mano del punto anterior, las herramientas de automatización de procesos se han convertido en las mejores aliadas de las empresas, ya que facilitan el desempeño profesional y el rendimiento laboral. Gracias a estas plataformas podemos focalizarnos en las tareas realmente importantes apoyándonos en la inteligencia artificial.

Incorporación de nuevas profesiones digitales: Nuevos tiempos requieren de nuevos especialistas. Este nuevo escenario en el entorno digital ha despertado la necesidad de incorporar áreas y profesionales que puedan impulsar ciertos aspectos. Por ejemplo, un analista de datos, un experto en ciberseguridad, un profesional del marketing digital o de comercio electrónico, un desarrollador, etc. Si bien es cierto que todo dependerá del tipo de empresa y del sector.

Formación continua de empleados: Por último, como empresa es necesario enriquecer las capacidades y aptitudes de los trabajadores de forma que estén actualizados y sigan siendo competentes. Gracias a una formación continua, especialmente en skills digitales, serán capaces de generar un mayor desarrollo profesional, optimizar la gestión de tareas y, en consecuencia, mejorar su productividad.

"Este último año las pymes han avanzado su digitalización a pasos agigantados, en gran medida obligadas por la situación actual", explica Óscar Fuente, Director y Fundador de IEBS. "Pero se trataba de un proceso que tarde o temprano tenía que suceder. El mundo está cambiando y las empresas deben adaptarse. Todo proceso de digitalización implica cambios importantes en la cultura de las organizaciones con el fin de mejorar la competitividad. Hemos empezado un camino sin retorno y los próximos cinco años serán clave en este proceso. Aún queda mucho por hacer", añade.

Para formar a nuevos líderes digitales con los conocimientos que se requieren en una situación como la actual, IEBS Business School ofrece el MBA in Digital Business, un programa enfocado a conocer las nuevas tecnologías digitales, a entender los nuevos canales de venta y a aplicar la automatización y la Inteligencia Artificial en los modelos de trabajo.

Fuente: Equipos y Talento
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jueves, 2 de diciembre de 2021

¿ QUE ES LA GESTIÓN EMPRESARIAL?

 

       

 

INSTITUTO EUROPEO DE GESTIÓN EMPRESARIAL
FORMACIÓN & CONSULTORIA
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LA GESTIÓN EMPRESARIAL: UNA NECESIDAD IMPERIOSA EN LA ECONOMÍA MODERNA

La empresa, en su concepción mas humanista, es un desarrollo armónico social y cultural, donde la formación permanente de sus componentes es la garantía de su continuidad.

La empresa española desde hace unos años, por fin, se ha dado cuenta de la importancia que la formación sólida de sus directivos, técnicos y personal de apoyo, es la mejor inversión que puede realizar, lo que propiciará positivamente su evolución funcional y económica.

El objetivo de muchas empresas de formación y consultoría es conseguir en este campo de la formación empresarial el mayor número de profesionales que a su vez formarán a los directivos de las empresas mediante un sistema funcional de economía de mercado. Con la preparación de estos monitores o profesores, o el concurso de empresas externas, se conseguirá una correcta preparación de los responsables de la gestión, en sus diversas áreas funcionales, que tendrán la responsabilidad de afrontar los retos de los mercados en los tiempos actuales.

El interés del Instituto Europeo de Gestión Empresarial es difundir, a través de su variada y completa oferta formativa, las últimas técnicas de gestión empresarial para que los pequeños y medianos empresarios puedan acceder a estas enseñanzas, bloqueadas muchas veces por el enorme costo que supone estudiar o formarse en una de las llamadas escuelas “elitistas” cuya oferta formativa y el precio de las mismas, dificultada la entrada de muchos empresarios o ejecutivos

Todavía no se ha hecho un esfuerzo serio para homogeneizar una oferta ajustada a las características personales de estos empresarios, y no se han divulgado las ventajas de este tipo de formación necesaria desde el punto de vista de la calidad y precio, es decir, una propuesta al empresario ajustada a la dimensión de su empresa.

Y lo más importante, que no se elija la escuela de formación solo por su nombre exclusivo, sino por la calidad de sus enseñanzas. Muchas veces la formación empresarial es puesta en evidencia por los múltiples fracasos de una oferta formativa financiada por el Estado, por la proliferación de cursos que propicia una calidad en la enseñanza que deja mucho de desear.

En definitiva, si el empresario, su personal o los estudiantes de temas empresariales busca información sobre la oferta formativa existente en nuestro país, que no se quede solo en la publicidad atractiva de muchas escuelas de negocio o empresas de formación o en una oferta gratuita del Estado, sino que investigue por su cuenta sobre qué rendimiento práctico, real y efectivo va a obtener de esta formación y si realmente le va a ser útil su aplicación en su empresa o desarrollo profesional.

   

• Un punto de apoyo para mover su empresa
Nada de remedios-tipo, sino proyectos de racionalización a todos los niveles para aumentar sus beneficios empresariales.

La filosofía que llevó a Bruce Lee a alcanzar todos sus éxitos



Para cuando Bruce Lee murió, a sus 32 años, su fortuna se estimaba en poco más de 10 millones de dólares.

A lo largo de su vida, Lee Jun Fan, mejor conocido como Bruce Lee, tuvo el gusto y la posibilidad de desarrollarse en las tres áreas que siempre le apasionaron: la filosofía, las artes marciales y el cine.

Apareció por primera vez en el cine desde que era un bebé, interpretando en los siguientes años papeles de niños y adolescentes en varias películas. En Estados Unidos estudió filosofía y a los filósofos orientales y occidentales. Estos conocimientos los aplicó a sus artes marciales que también practicaba desde niño y los plasmó en su fascinante trabajo cinematográfico. Nadie más pudo reunir y combinar sus pasiones mejor que Bruce Lee.

Estaba convencido de que hacer lo que le apasionaba era lo que iba a asegurar el éxito profesional y económico: “El dinero es algo indirecto, lo directo es tu habilidad o lo que sea que hagas por tu cuenta. Si eso funciona, las cosas indirectas también funcionan”.

Bruce Lee creía fielmente en sus ideas y sus sueños, lo que aunado a la disciplina que demostró en las artes marciales así como su forma de concebir el mundo, le ayudaron a llegar tan lejos como quiso. Se cuenta que en una de sus cartas "predijo" todo lo que haría y el éxito que alcanzaría, e incluso las fechas en las que realizaría sus metas:

“Yo, Bruce Lee, seré la primera super estrella oriental mejor pagada de los Estados Unidos. Para lograrlo, brindaré las actuaciones más emocionantes y ofreceré lo mejor de mí como actor. A partir de 1970 alcanzaré la fama mundial, y entre ese año y 1980, habré reunido 10 millones de dólares. Viviré como me plazca y alcanzaré la armonía interior y la felicidad”.

No solo se hizo millonario por sus películas, de las cuales la más exitosa fue Operación Dragón (Enter the dragon). Dejó un extenso legado que hasta la fecha sigue fascinando y ayudando a miles de personas alrededor del mundo y, como resultado de su filosofía de ganar haciendo lo que te apasiona, sigue generando ganancias para su familia y para su causa. Se estima que en 2013 su familia recaudó más de 7 millones de dólares por concepto de los derechos de sus películas, la explotación de su imagen para diversas causas, series y películas, así como por la venta de productos alusivos a su personaje a través de su sitio oficial.

Además, desde 2019 HBO produjo una serie de dos temporadas llamada Warrior, basada en un escrito de Bruce Lee de hace 50 años para un programa que no se le permitió protagonizar en ese entonces.

Shannon Lee, su hija, es quien actualmente está a cargo de todo el legado de Bruce Lee, entre el que se cuenta la fundación que lleva el nombre del artista marcial y que de acuerdo con su sitio web, inició como un movimiento para honrar la filosofía y la dedicación de Bruce Lee a su oficio y su vida. Ahora se ha convertido en una próspera organización sin fines de lucro que motiva a las personas de todo el mundo a convertirse en la mejor versión de sí mismas.

Desde 2002, la Fundación Bruce Lee ha brindado apoyo económico a estudiantes y familias dentro de los Estados Unidos para asistir a la universidad, ha instruido en artes marciales a jóvenes en situación desfavorable y creó y dirigió el Campamento de Verano Bruce, en el que enseñan artes marciales a los niños.

¿Padre de las artes marciales o uno de los pioneros?

Otra parte de su legado fue el Jeet kune, sistema de artes marciales que él creó y que traducido del cantonés significa “el camino del puño interceptor”. Lee creó su estilo de artes marciales a partir de disciplinas tan diversas como el wing chun, el boxeo, el judo, el esgrima, el muay thai y otras más. De ahí que incluso se le pueda considerar, si no es que el padre, sí uno de los pioneros de las artes marciales mixtas (MMA).

Bruce Lee compartió sus conocimientos con varios actores, deportistas y demás figuras públicas a las que entrenó y que reconocieron las lecciones que les dejó y que les ayudó a ser mejores en lo que hacían.

“Cuando se deja caer una piedra en la superficie del agua, esa piedra deja caer una serie de ondas que se expanden hasta abarcar toda la superficie. Eso es exactamente lo que sucederá cuando convierta mis ideas en acciones reales”.

Esta fue otra de las grandes ideas de Bruce Lee que demostró a través de su legado. Actualmente muchas escuelas de artes marciales en Estados Unidos y en todo el mundo se inspiraron tanto en su filosofía como en el estilo de lucha que él creó.


Rocío Reyes Trejo
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3 Virtudes que pudieran estar lastrando tu desarrollo profesional


Entenderse con los compañeros, hacer mejor tu trabajo, relacionarse con los compañeros

Ningún rasgo del carácter es positivo en cualquier circunstancia

Puede que tengas un jefe que no te conoce lo suficiente. Que estés en una empresa que opta por los pelotas en lugar de por los más capaces para liderar cada nuevo proyecto o para cada promoción. Que nadie entienda tu valor y que, por ello, no se te ofrezcan las oportunidades que tú estás seguro de merecer.

Pero, espero que también reconozcas que, alguno de los motivos de tu falta de proyección profesional, pudiera estar dentro de ti.

Porque todos tenemos rasgos de carácter, de esos del “yo soy así” que, incluso siendo sobre el papel tremendamente positivos y valiosos, pudieran venir fatal, para nuestras ambiciones.

Nos guste reconocerlo o no, nuestra personalidad influye en nuestro desarrollo profesional y en los resultados que vamos obteniendo. Tanto o más que la calidad de nuestro trabajo o que nuestra red de contactos.

Tu personalidad determina tus decisiones estratégicas. Dónde te enfocas, cómo compites y te diferencias y en qué te capacidades te desarrollas o descartas hacerlo.

Te propongo hoy que revises esos rasgos de carácter y decidas si pones el “potenciómetro” para subir o bajar el nivel en ellos. Porque cambiar, puede que no se cambie, pero potenciarse o moderarse siempre es posible.

La seguridad en ti mismo

Tener y mostrar seguridad es algo que genera confianza en los demás y eso, de entrada, siempre es bueno para los proyectos y, por consiguiente, para la empresa.

Pero también es cierto que tenerlo demasiado claro puede hacerte obviar otras aproximaciones y tendencias a largo plazo, dejando sin espacio a la disrupción sobre tu plan que pudieran aportar otros participantes.

Por claro que lo tengas y por buena que parezca tu idea, siempre es bueno valorar si es mejor “contenerla” un poco para escuchar puntos de vista alternativos.
  • Si eres de natural seguro de ti mismo, tal vez te pueda venir bien una rebaja de algunos puntos.
  • Orquestando el debate y la disidencia al obligarte a pedir explícitamente puntos de vista a personas con diferentes perfiles, experiencia y estilos.
  • Buscando a personas igual de confiadas en sí mismas que sabes que tendrán el coraje de desafiarte. Escuchando y teniendo en cuenta lo que te dicen.
  • Observando y preguntando más. Dedicando tiempo a hablar con las partes interesadas para comprender más en profundidad sus intereses.
  • Añadiendo más seguridad y experiencia, al hablar con “voces externas” que tengan la experiencia y el desapego para denunciarte suposiciones limitantes o falsas y desafiar movimientos imprudentes.
  • La rapidez de pensamiento y la proactividad
En la mayoría de las empresas que conozco se tarda demasiado en arrancar, por lo que un perfil “starter” que señale los primeros pasos es algo muy valioso. Pero, lo que en general sucede es que. quien es más de pensar, suele cansarse cuando le toca ejecutar.

Puede que, como yo, seas de esos que no pueden resistirse a la excitación de un nuevo reto. Que la hoja en blanco te libere tanta adrenalina que comiences en seguida a trazar líneas, a solicitar recursos y a identificar tareas. Pero que, pasado el encanto de los comienzos, ya te aburras un poco y tiendas a perder fuelle.

Si en tu fuero interno sabes que tienes dificultades para mantener la energía pasada la novedad, alguna de estas ideas puede ayudarte:
  • Asumir que pudieras no ser la persona más adecuada para seguir llevando la voz cantante. Rodeándote de gente pueda desarrollar y pilotar acciones estratégicas que de natural tú evitarías.
  • Buscar rellanos que te ayuden a hacer pausas “de recarga”, falseando la ejecución y pidiendo a otros que ejecuten algunas partes, para ir probando antes de seguir.
  • Estar especialmente atento a los riesgos, escuchando un poco más de cerca a esos que siempre ven problemas a todo, aunque te desesperen un poco.
El perfeccionismo

El sentido de la responsabilidad sobre el resultado no lleva de manera natural a querer tenerlo todo bajo control.

A orquestar las reuniones con precisión, a manejar la agenda con mano de hierro y a elegir con exigencia a nuestros colaboradores. A sentirnos obligados a supervisar mucho, a dar mucho feedback y a delegar lo justo y necesario. Correcto.

Pero, para que lo perfecto no acabe siendo enemigo de lo bueno, toca aprender a:
  • Aumentar la transparencia, compartiendo más información y conocimientos para comprometer a más gente con la estrategia y la gestión del proyecto.
  • Calcular mejor los riesgos, aprendiendo a identificar situaciones más o menos sensibles a la entrada de otros para ir buscando nuevas formas de compartir la responsabilidad y de empoderar a los demás.
  • Ir probando con personas y situaciones de bajo riesgo, para ir abriendo este círculo a otros a medida que descubras cómo hacerlo mejora la calidad del proyecto.
Nadie es perfecto. Ni puede pretender serlo.

Todos tenemos nuestra personalidad, con nuestros valores y nuestras carencias.

Solo quería hoy reflexionar contigo sobre qué rasgos de una personalidad se consideran “buenos” para el desarrollo profesional y si lo son contra viento y marea y en cualquier circunstancia.

Porque yo misma he despreciado en más de una ocasión la importancia del contexto. La importancia de “modular” mis virtudes para asegurar que, en cada momento, tanto unos como otras reman a mi favor y que nunca, por positivas que parezcan a priori, acaban jugando en mi contra.

Y créeme que lo han hecho.

Ya tenemos que saltar muchas piedras para ir dando forma a nuestras aspiraciones profesionales, como para ponerlas nosotros mismos.

Asegúrate de que uno de esos obstáculos no eres tú.

Reconozco que, más de una vez, he sido yo mi peor enemigo.


Virginia Cabrera
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Paradigmas emergentes en la formación directiva: ¿Qué queda de la competitividad y la eficiencia?


         


Revisión crítica de nuestro sistema de formación directiva

Muchos años de experiencia en la formación de directivos, en varios países y en numerosas industrias, me dejan unas sensaciones encontradas. Por una parte, reconozco con satisfacción el esfuerzo de tantos colegas que han contribuido a la capacitación de miles de personas llamadas a ocupar posiciones de responsabilidad en sus organizaciones. Hay que destacar también el esfuerzo de la mayoría de las grandes Escuelas de Negocios por adaptar sus programas a las demandas cambiantes de las empresas. Pocas experiencias profesionales son tan gratificantes como comprobar el éxito de personas a las que conocimos años antes como alumnos, gracias a su talento y a su tesón.

Sin embargo, los comportamientos de algunos directivos ponen en cuestión elementos del modelo. Durante décadas, hemos puesto el énfasis en los valores más propios de quienes ejercen tareas directivas. Especialmente, nos hemos enfocado en la competitividad y la eficiencia. Para incrementar el volumen de negocio es preciso ganar cuota en mercados donde se compite duramente por cada punto porcentual de participación. Y para mejorar los márgenes resulta necesario hacer un uso muy eficiente de los recursos disponibles.

La búsqueda a ultranza de la eficiencia nos ha conducido a situaciones de mucha dependencia respecto de proveedores sobre los que tenemos un escaso grado de control. Las recientes caídas de cadenas de suministros a nivel global ponen de manifiesto la vulnerabilidad de empresas o de sectores enteros. Como ha mostrado muy bien Roger Martin, exdecano de la Rotman School of Management, en su libro When more is not better: Overcoming America’s Obsession with Economic Efficiency, la eficiencia llevada al extremo reduce nuestro nivel de resiliencia.

Estrategias de desarrollo basadas en la gestión de nuestras debilidades

La competitividad requiere un proceso de diferenciación. Apalancados en nuestras fortalezas, buscamos ventajas sobre quienes nos disputan un espacio en este mercado. Sin embargo, las estrategias competitivas más asociadas a nuestra supervivencia y al desarrollo de nuestra especie tiene que ver más con nuestra gestión de la debilidad que con el aprovechamiento de las fortalezas. Hace años, Margaret Mead Antropóloga, escritora, maestra, intelectual y feminista estadounidense (1901-1978) fue interrogada por un alumno acerca del primer signo que indica la civilización en una cultura. Tal vez esta persona esperaba oír alguna consideración sobre el control del fuego, el desarrollo de nuevas herramientas, etc. Para su sorpresa, Margaret le mostró la imagen de un fémur soldado tras una fractura. El individuo que sufrió esa lesión quedó incapacitado para cualquier aporte de alimento, y sin embargo su grupo atendió a sus necesidades hasta que este individuo se restableció.

Pero esta ayuda no solo resulta sorprendente en el caso de individuos sanos que quedan temporalmente incapacitados. Es más llamativa todavía cuando se presta a individuos no productivos, tanto de forma temporal como permanente. De hecho, nuestra especie es muy poco eficiente en términos biológicos. Destinamos grandes cantidades de recursos a la atención de niños que no serán productivos hasta que pasen muchos años: somos la especie en la que los nuevos individuos tardan más tiempo en alcanzar niveles básicos de autonomía. Y también cargamos con el peso de atender a millones de personas mayores, que ya no serán productivas en lo sucesivo. Y a pesar de eso (o tal vez a causa de eso), somos la especie que ha alcanzado el más alto grado de desarrollo en el planeta.

Investigaciones más recientes, como la de María Martinón, médica y paleoantropóloga española, directora del CENIEH, describen el hallazgo en Dmanisi (Georgia) de los restos humanos más antiguos fuera de África (1,8 millones de años), entre los que se incluye el de un individuo que perdió la dentadura tiempo antes de su muerte. De nuevo, el grupo atiende a alguien que sin esa ayuda habría muerto mucho antes, ante la imposibilidad de nutrirse de forma adecuada.

En el pasado, la gestión de nuestras debilidades es la que nos ofreció la ventaja competitiva necesaria para desarrollarnos como especie. ¿Cuándo perdimos ese enfoque?

Tal vez en las Escuelas de Negocios deberíamos recuperar esa enseñanza de nuestro proceso evolutivo. Lo describió muy bien Alvin Toffler hace años: “La sociedad necesita personas que se ocupen de los ancianos y que sepan ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales, la sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sólo sobre datos”.





ESCRITO POR José Aguilar

Por gentileza de:

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miércoles, 1 de diciembre de 2021

Los 9 lineamientos de Bill Gates para ser un líder exitoso

Gates hoy es un incansable filántropo full time. Dejó Microsoft en 2008 para dedicarse a su Fundación, con la que lidera programas de salud y educación global. Aquí algunos de sus consejos para ser un buen conductor.

William Henry Gates III nació en 1955 en Seattle, estado de Washington, en el extremo noroeste de EEUU. Su punto de partida fue una familia acomodada, aunque la mega fortuna que hizo luego fue obra de su propia capacidad. Su padre fue un socio destacado de un estudio de abogados poderoso de la ciudad y su madre trabajaba en el First Interstate BancSystem y pertenecía a la sociedad filantrópica United Way. Abandonó la Universidad de Harvard para dedicarse de lleno a programar y a desarrollar un software que fue en un comienzo el sistema operativo MS-DOS, en 1981, y que luego evolucionaría a Windows, en 1992, y sus sucesivas versiones. A los 31 años era multimillonario.

En 2008 dejó Microsoft la compañía que él mismo había creado y dio un giro sorprendente a su vida que lo transformó de un programador de software a un experto en saneamiento y financiador de la lucha global contra el hambre y las enfermedades a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, que encabeza junto a la que ahora es su ex esposa.

Antes batalló contra Steve Jobs por patentes y licencias de software y dispositivos, pero ahora discute con el economista francés Thomas Piketty sobre desigualdad económica y distribución de la riqueza. Su capacidad visionaria lo hizo decir por los años ‘80 que su sistema operativo estaría instalado en todas las computadoras y no se equivocó demasiado, salvo por la competencia que le puede imponer Mac, de Apple. En 2015, predijo que un virus peligroso podría matar a millones de personas y la actual pandemia de coronavirus le ha dado la razón.



Es un experto en saneamiento y financiador de la lucha contra el hambre y las enfermedades a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, que encabeza junto a la que ahora es su exesposa (Photo by Frederic Stevens/Getty Images)

“Si algo va a matar a más de 10 millones de personas en las próximas décadas será un virus muy infeccioso, mucho más que una guerra. No habrá misiles, sino microbios”, dijo aquel día en una charla TED. Se refería a cuánto dinero se había gastado en armas nucleares qué poco en sistemas de salud pública, por lo que concluía que el mundo no estaba preparado para afrontar una pandemia.

Por su trabajo filantrópico, actualmente Gates es un experto en vacunas y epidemiología, pero no por la irrupción del SARS-CoV-2 sino por haber pasado más de una década financiando y ejecutando planes de investigación de punta para derrotar la malaria, la poliomielitis y el VIH. Además, de aportar dinero, se involucra en los proyectos, conversa con los científicos y se reúne con pobladores de las aldeas africanas beneficiarias de su labor. Por todo esto, es una autoridad en salud pública y educación.

La fortuna personal de Gates está estimada en 103.000 millones de dólares, la mayoría de los cuales están invertidos en la Fundación.

En una exposición, en 2019, en la escuela secundaria a la que asistió en Seattle, Haller Lake, Gates compartió algunos de sus lineamientos sobre el tipo de mentalidad que se requiere para construir el propio éxito.

Entre sus muchas lecciones aprendidas en la vida y los negocios, el cofundador de Microsoft dijo algo que puede ser beneficioso para cualquier líder: desarrollar la habilidad de delegar mejor.

Gates admitió que delegar fue una tarea difícil para él al comienzo de su empresa, pero era consciente de que si no lograba hacerlo su compañía no podría escalar. Para que lo hiciera él no podría estar en cada detalle como en los inicios, sino que tendría que confiar en otras personas para generar sus softwares.



A medida que Microsoft creció también lo hicieron sus responsabilidades de gestión por lo que tuvo que delegar no sólo los temas en los que se destacaba, como la creación de los programas, sino también aquellas cuestiones en las que no era tan hábil en el ámbito de una organización para lo que tuvo que contratar a quiénes lo hicieran mejor que él.

Tener un gran equipo es el primer pilar para la delegación exitosa de un líder. Y se debe establecer una confianza mutua entre líder y equipo para que el primero se sienta cómodo delegando y compartiendo responsabilidades. A la vez, delegar tareas efectivamente es una habilidad que lleva a los empleados a sentirse útiles, capacitados e integrales para el funcionamiento de la organización.

Los siguientes son los 9 lineamientos dados por Gates para ser un líder exitoso:

1. El líder debe dar a las personas el “por qué” detrás de su razón

Los miembros del equipo que no entienden por qué una tarea en particular importa y cómo encajan en ella tienen menos probabilidades de preocuparse por cumplir exitosamente las tareas. Los líderes que delegan bien dan contexto a los miembros del equipo sobre lo que está en juego, lo que está involucrado, cómo las piezas encajan en el panorama general y por qué es importante hacerlo. Al destacar la importancia y la singularidad de una tarea en particular y pintarla como una oportunidad de asociación, los líderes aumentan la motivación y las posibilidades de seguimiento.

2. Fijar metas y expectativas claras para inspirar compromiso en el equipo

Aquí Gates habla de entusiasmar y comprometer a sus colaboradores. Primero se debe definir el trabajo y el papel de cada uno. Luego, comunicar con gran claridad todas las expectativas para una comprensión completa. Finalmente, confirmar que todos lo comprendieron. Recomienda, en este punto, hacer que todos repitan lo que escucharon para que no se pierda nada ante una posible mala interpretación.

3. Delegar en las personas correctas

Es importante desarrollar la habilidad de delegar en las personas correctas, ya que la experiencia, el conocimiento y las habilidades son importantes para la tarea a encarar. Se debe estar lo suficientemente familiarizado con cada miembro del equipo para saber cuáles son sus conocimientos, habilidades e incluso su estilo de trabajo preferido. Ser consciente de la carga de trabajo actual de esta persona a la que se le asigna la tarea para saber a ciencia cierta si tiene tiempo para asumir más trabajo.

4. Centrarse en los resultados

Concéntrate en lo que se logra, en lugar de quedarse atascado en los detalles del trabajo y pretender que deba realizarse de acuerdo con los métodos de líder. Se debe permitir que brille la libertad de creatividad y la fuerza y el estilo de cada contribuyente individual en lugar de exigir una forma de hacer las cosas. Permitir que algún miembro del equipo tenga cierto nivel de control del proceso y la toma de decisiones facilitará el éxito, la confianza y la participación en el trabajo.
 
La información es poder, la información nos hace libres. Gates lee constantemente para estar informado

5. Proporcionar reconocimiento

Es natural querer sentirse reconocido por los gerentes por su buen desempeño y trabajo duro. La dopamina química, un neurotransmisor producido en el cerebro, estimula las partes que procesan las recompensas y crean emociones positivas como la satisfacción y el disfrute. Reconocer a un empleado por su buen desempeño también salvará el negocio. La falta de reconocimiento es la tercera razón más común por la que los empleados eligen dejar a sus empleadores, según una encuesta entre 1.154 personas realizada por la consultora de recursos humanos Achievers.

6. Aportar a la comunidad

Utilizar la posición privilegiada para aportar al mundo algo. En ese camino se encuentra el propio Gates con su fundación por lo que parece estar más interesado en devolver parte de lo que ha ganado como empresario.

7. Informarse

La información es poder, la información nos hace libres. Gates lee constantemente para estar informado, muchas veces el entorno exterior, siempre cambiante afecta a la actividad de las empresa y estando informados es la única forma para estar alerta y tener capacidad de reacción, algo vital para un ser un buen líder.

8. Disfrutar

Trabajar duro y ser exigente no significa no disfrutar en el camino y poder tener una sonrisa en la cara cada mañana.

9. Ambición positiva

El éxito relaja, pero siempre hay que preguntarse a uno mismo, en qué se puede mejorar, siempre hay un aspecto a mejorar. Esa actitud es la que mantiene el éxito, ya que la suerte puede llamar una vez a la puerta, pero el éxito es analizar cada pequeño aspecto y analizar cómo mejorarlo.

Fuente: Infobae
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