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Mirando hacia el futuro
En el contexto actual, las empresas se enfrentan a una serie de desafíos económicos y estratégicos que están marcando la pauta estos últimos años y, sin duda, lo harán en los próximos.
A continuación, se desgranan según respuestas recibidas, los principales desafíos a los que dicen enfrentarse los empresarios encuestados.
Cada apartado contiene el resultado expresado por los participantes a la encuesta en porcentaje de respuestas respecto a un tema concreto, teniendo en cuenta que los valores que se indican parten del número 1, que indica poca preocupación, al número 5, que indica mucha preocupación.
Rentabilidad, inflación y costes operativos
La rentabilidad sigue siendo la principal preocupación para casi la mitad de los empresarios, una cifra que refleja la presión que enfrentan las empresas para mantener márgenes de ganancia saludables en un entorno inflacionario. La reciente subida de precios, especialmente en energía y materias primas, ha elevado los costos operativos de muchas empresas, afectando directamente a su competitividad.
Financiación y liquidez
La mitad de las empresas encuestadas expresan dificultades en el acceso a financiación externa. Lo cierto es que, según datos del Banco de España, la concesión de crédito a las empresas ha mostrado una desaceleración en los últimos años, especialmente en pymes. La situación financiera global, junto con el endurecimiento de las condiciones de los bancos, ha provocado un aumento en la dificultad para acceder a capital, lo que ha afectado especialmente a las pequeñas y medianas empresas que luchan por mantener su liquidez.
Internacionalización y Expansión Global
Más de la mitad de los empresarios encuestados, consideran que la internacionalización es una prioridad estratégica para su crecimiento más allá de nuestras fronteras, aunque se enfrentan barreras significativas, ya sean burocráticas, de inversión o desconocimiento de los mercados internacionales. Sin embargo, a pesar de estas barreras, España sigue siendo uno de los países con mayor presencia en mercados internacionales, con un 35% de sus exportaciones dirigidas a la UE y un creciente interés por mercados en Asia y América Latina.
Digitalización y competitividad
La digitalización es uno de los pilares fundamentales para la supervivencia y competitividad de las empresas en la actualidad. La mitad de los empresarios encuestados señala la transformación digital como su principal área de inversión para 2025, evidenciando la necesidad urgente de adoptar tecnologías y herramientas digitales que permitan mejorar la eficiencia y adaptarse a las nuevas demandas del mercado.
Pese a que todos parecen ser conscientes de esta necesidad, para la gran mayoría la digitalización es un desafío grande. Quizá por ello, casi tres cuartas partes de las respuestas indican como reto importante aspectos relacionados con la ciberseguridad de sus datos.
Cambios legislativos: fiscalidad en aumento
La carga fiscal y la complejidad administrativa continúan siendo un obstáculo importante para las empresas, que se enfrentan a elevados costes asociados al cumplimiento normativo.
Casi 4 de cada 10 empresarios consultados reconoce que las recientes reformas fiscales y la excesiva burocracia administrativa incrementan la presión sobre las pequeñas empresas. Esta carga limita la competitividad y la capacidad de reinversión de muchas de ellas.
El Instituto Juan de Mariana pone números al impacto que ha tenido la subida de la inflación en los últimos años sobre los hogares en España.
En un informe, el 'think tank' recuerda que "a menudo se habla de la inflación como el 'impuesto invisible' y constata que esta teoría tiene sus fundamentos. "He ahí el drama de millones de familias españolas: a raíz de la inflación y de la política económica, gastan más, pero compran menos", afirma. Y centra la atención en la situación que se ha generado bajo la presidencia de Pedro Sánchez.
Entre junio de 2018 y febrero de 2025, la inflación subyacente (que excluye los elementos más volátiles como la energía) acumula un incremento del 18,8%, mientras que en el caso del IPC general el alza acumulada es del 21,3%. En el caso de los alimentos, ronda el 38%. "Es la mayor escalada de los precios de las tres últimas décadas", denuncia el Instituto.
Como consecuencia, los cálculos del Instituto Juan de Mariana apuntan a que, desde 2018, coincidiendo con la llegada al poder del dirigente socialista, un trabajador medio ha perdido 1.410 euros de poder adquisitivo desde 2018 ante la subida acumulada de los precios y el efecto de la progresividad en frío; es decir, por no deflactar los impuestos para compensar el IPC.
"La decisión de no deflactar el Impuesto sobre la Renta o las cotizaciones sociales para descontar el efecto de la inflación ha tenido un impacto significativo en el poder adquisitivo de los trabajadores. A raíz de esta decisión del Gobierno español, el contribuyente medio paga 2.073 euros más", señala el documento.
Y añade que el efecto directo de la inflación y la decisión de no indexar el Impuesto sobre la Renta ni las cotizaciones para descontar la subida de los precios "han resultado en un impuesto del 123% sobre la mejora salarial que podrían haber obtenido los contribuyentes, en caso de que los precios se hubiesen mantenido estables y el IRPF hubiese sido actualizado según el IPC".
Esto provoca que, aunque los salarios se hayan revalorizado un 22,2% en términos nominales, "su evolución una vez se ajustan los precios arroja una mejora testimonial, de apenas un 2%. Lo que 'a priori' son 6.013 euros de incremento salarial son apenas 663 euros de mejora del poder adquisitivo, de modo que la inflación ha absorbido el 89% de la subida", denuncia el instituto.

El impacto de la subida de los precios se hace más patente en las familias que figuran entre el 20% de menor renta, que son las que "están sufriendo especialmente la incidencia de la inflación". Según el documento, "en 2024 gastaron 1.804 euros más para comprar el equivalente a 1.096 euros menos de bienes y servicios". Es decir, en estos últimos seis años "la vida se ha vuelto más cara para todas las familias españolas, pero especialmente para las familias más vulnerables y con menos recursos", detalla.
Y mientras las familias tienen que gastar cada vez más para comprar cada vez menos, también ven mermados sus ahorros. En este sentido, el Instituto Juan de Mariana alerta de que "el esfuerzo ahorrador de los españoles entre 2018 y 2024 se ha visto mermado por la inflación, que ha reducido en 127.000 millones de euros el poder adquisitivo de los depósitos acumulados en las entidades financiera", al tiempo que "el Gobierno se ha beneficiado del fenómeno inflacionario, aprovechándolo para incrementar la deuda en 419.000 millones de euros y, a través de la subida de los precios, reducir el valor real de tales obligaciones".
Como conclusión, asevera que "el aumento de los precios que está experimentando España impacta significativamente en la situación financiera de las familias de nuestro país. Esta evolución afecta negativamente a la economía y mina la riqueza de las familias, que han visto reducido su poder adquisitivo a través de tres canales principales: el de su ingreso laboral, el de su consumo relativo y el de su riqueza patrimonial".
Qué hay detrás de la subida de la inflación
Según el instituto, "el ritmo de incremento de los precios se ha triplicado" desde que Pedro Sánchez ocupa la presidencia del Ejecutivo", y argumenta que "el IPC acumulado bajo el Gobierno de Mariano Rajoy fue de 7,2 puntos porcentuales, lo que supone casi un 70% menos" que durante el mandato del dirigente socialista. Para hacer esta comparativa, ambos mandatos arrancan con un IPC=100, basándose en datos del INE:

Y la raíz de este problema está en la interacción de la política fiscal con la política monetaria, así como en los efectos de la pandemia.
"El aumento del gasto público deficitario y la facilitación de su financiación por parte del Banco Central Europeo (BCE) han disparado la entrada de dinero de nueva creación en la economía española. Esta inyección monetaria ha permeado en la economía real y cebado la subida de los precios. Otro factor relevante en el proceso de subida continuada de los precios son los distintos shocks derivados de las restricciones adoptadas en torno a la pandemia del covid-19", explica el informe.
Además, prosigue, "los precios de la energía han exacerbado el problema de forma notable, en la medida en que la invasión de Ucrania por parte de Rusia desencadenó una serie de situaciones y sanciones que afectaron al suministro de gas y otros combustibles, induciendo nuevas presiones al alza en la estructura de costes de las empresas y generando un nuevo golpe para el poder adquisitivo de las familias españolas y europeas. A todo lo anterior hay que añadirle la voracidad fiscal recaudatoria del Ejecutivo, que ha aplicado docenas de subidas de impuestos y cotizaciones desde el año 2019".
Una apuesta de política económica que, como afirma tajante el 'think tank', tiene como propósito "intentar mantener un gasto público que, en cualquier caso, se incrementa a un ritmo galopante. Así, en la medida en que los desembolsos del Estado no han parado de crecer, la subida de los ingresos a niveles récord de recaudación ni siquiera es suficiente para cerrar el déficit. Además, por esta vía se está produciendo un 'efecto expulsión' que merma la iniciativa privada y exacerba el declive relativo de la economía española en relación con otros países de la UE".
Este escenario dista mucho del observado durante la etapa del popular Mariano Rajoy, que desligó la evolución de las pensiones del IPC (mientras el Ejecutivo actual ha vuelto a vincularlas), optó por reducir el déficit presupuestario y logró reducir el peso relativo del gasto público sobre el PIB, coincidiendo en los primeros años con la crisis de deuda soberana en la eurozona. A ello se suma el cambio de la política del BCE: "El tiempo de gobierno de Rajoy coincidió con cierto repliegue de los estímulos monetarios adoptados por el Banco Central Europeo, mientras que el mandato de Sánchez ha coincidido con una expansión monetaria muy acusada", recala el documento.
Con todo, el Instituto Juan de Mariana determina que "mientras que la estabilidad presupuestaria y la reducción del déficit contribuyen a 'enfriar' la economía y los precios, el proceso de aumento de los desequilibrios presupuestarios y de los desembolsos públicos tiene el efecto inverso. La facilitación de estos escenarios por parte del Banco Central Europeo hace que los efectos negativos de estas políticas inflacionarias sean mayores".
Cae el nivel de renta per cápita respecto a la UE
Por otro lado, el estudio también pone sobre la mesa que el nivel de renta per cápita de los españoles ha empeorando ligeramente respecto al promedio europeo. Según el 'think tank', el nivel de renta doméstico suponía el 91,3% de la renta media comunitaria en 2018, mientras que en 2023 representaba un 91%.
Así, España ha caído al puesto 15 del ranking de renta per cápita de la Unión Europea. Al frente de la tabla se encuentran Luxemburgo e Irlanda, con niveles renta que representan más del 200% de la media. También superan el dato doméstico, en este orden, Países Bajos, Dinamarca, Austria, Bélgica, Alemania, Suecia, Malta, Finlandia, Francia, Italia, Chipre y Eslovenia. Mientras, Letonia, Grecia y Bulgaria registran los peores números de la UE.

Además, y lo que "es peor" para el Instituto Juan de Mariana, "obtiene un resultado crítico en 10 de los 17 indicadores socioeconómicos analizados por la Comisión Europea, puesto que somos el tercer país con mayor riesgo de pobreza, el segundo con mayor cifra de niños en peligro de exclusión social, el segundo con mayor tasa de abandono escolar o el quinto donde menos impacto tienen las transferencias sociales".
Y a todo ello "hay que sumarle que el paro en España casi duplica la media europea, incluso dando por bueno el maquillaje estadístico mediante el cual el Gobierno ha reclasificado a cientos de miles de parados efectivos como ocupados. La última Encuesta sobre Condiciones de Vida confirma esta situación y apunta, además, que la tasa de pobreza (carencia material severa) ha crecido del 7,7% al 8,3% entre 2019 y 2024".
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Los costes laborales en aumento no ayudan
El mercado laboral sigue siendo un aspecto crucial para el desarrollo de las pymes y empresas familiares. Las expectativas de contratación para 2025 presentan un panorama diverso, con algunas empresas que planean aumentar su plantilla, otras que prevén mantener su estructura actual y algunas que, debido a la incertidumbre económica, contemplan reducir el número de empleados.
Esta variabilidad responde a factores como la evolución de cada sector, las condiciones económicas globales y la capacidad de las empresas para adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado.
Uno de los principales desafíos en la gestión del talento es el coste laboral. Las pymes, en particular, afrontan dificultades para asumir el impacto de la carga impositiva, las cotizaciones sociales y los salarios en constante evolución. Esto se suma a la creciente competencia por atraer y retener talento en un entorno en el que los profesionales buscan cada vez más flexibilidad y beneficios adicionales más allá del salario.
El mercado laboral
El equilibrio entre la oferta y la demanda de talento también plantea un reto significativo. Mientras que ciertos sectores experimentan escasez de perfiles cualificados, otros se enfrentan a un exceso de oferta en áreas donde la automatización y la digitalización están modificando la naturaleza del empleo.
La dificultad para encontrar candidatos con las habilidades adecuadas subraya la necesidad de invertir en formación y desarrollo de competencias dentro de las organizaciones. Las empresas que apuesten por el crecimiento de su equipo mediante la capacitación interna tendrán una ventaja competitiva considerable en un mercado laboral en constante evolución.
El trabajo híbrido y la digitalización han redefinido la forma en que las empresas gestionan sus plantillas. La flexibilidad laboral ya no es solo una preferencia de los empleados, sino una estrategia clave para aumentar la productividad y mejorar la satisfacción del equipo.
A pesar de que no en todos los sectores esta opción no es una alternativa, las empresas que han implementado modelos híbridos han experimentado mejoras en la retención del talento y una mayor eficiencia operativa. Sin embargo, la adaptación a estos nuevos modelos requiere un cambio en la cultura organizativa, promoviendo la confianza, la autonomía y la medición de resultados en lugar del control de horarios estrictos.
El talento interno
Además de la optimización del talento interno, muchas empresas están recurriendo a la externalización de ciertos servicios para reducir costes y aumentar la eficiencia. La contratación de talento externo a través de freelances o empresas especializadas permite a las pymes acceder a conocimientos y habilidades específicas sin la necesidad de incorporar empleados a largo plazo, lo que se traduce en una mayor flexibilidad en la gestión de los recursos humanos.
De cara al futuro, las empresas que logren adaptarse a las nuevas realidades del mercado laboral tendrán mayores probabilidades de éxito. La inversión en la capacitación del personal, la implementación de estrategias de bienestar laboral y la adopción de modelos flexibles de trabajo serán clave para construir equipos comprometidos y eficientes.
Al mismo tiempo, aquellas empresas que se anticipen a los cambios en la demanda laboral y que diseñen planes estratégicos de gestión del talento estarán mejor posicionadas para enfrentar los desafíos de 2025 y más allá.
Fuente: CEDEC Empresas familiares y pymes en 2025: Oportunidades y desafíos de futuro Un análisis de las tendencias, inversiones clave y estrategias para garantizar la competitividad de tu negocio. INFORME CEDEC MARZO 2025