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martes, 18 de abril de 2023

EL PAPEL DEL CONSUMIDOR EN EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

 


A menudo se considera la política de los consumidores como la inquietud de una sociedad opulenta preocupada por las cosas materiales. Con excesiva frecuencia se confunde con "consumismo" (o la frívola acumulación de bienes por placer, de hecho, no hay valor más fundamental en nuestro sistema democrático pluralista que el respeto de los derechos de los individuos), y el propósito de la política de los consumidores no es sino la protección de los derechos individuales en el contexto económico.

Otro malentendido que impide el desarrollo de la política de los consumidores es el dar por hecho que el interés del consumidor o usuario está invariablemente enfrentado con el del productor. En un sistema de libre mercado cualquier transacción entre comprador y vendedor implica un compromiso entre fines opuestos (el precio máximo y el mínimo), pero la relación productor/usuario también se basa en un objetivo común: la satisfacción de las necesidades del consumidor.

La política de los consumidores, al definir y establecer estas necesidades, contribuye a que los productores dirijan sus actividades de forma más precisa hacia las realidades del mercado. La política de los consumidores, al aumentar el conocimiento del mercado por parte de éstos, contribuye a garantizar que los productos que satisfacen necesidades reales encontrarán compradores. De ello resulta un mercado más eficaz, con más ganancias para los productores y mayores oportunidades para la satisfacción de los consumidores.

La política de los consumidores, preocupada por el individuo como entidad económica, nunca puede ser considerada de forma aislada: debe participar en la elaboración de la política global e integrarse en la política económica en particular. Su objetivo es corregir un reiterado desequilibrio de la estrategia económica, un hábito de centrarse en el aspecto del suministro como si fuera el motor principal de la economía. El desequilibrio de fuerzas actual está patente en la organización normal de los gobiernos, la influencia conjunta de los ministerios de Industria, Comercio, Trabajo, Agricultura, etc. en nombre de los productores, supera con creces los esfuerzos de los ministerios (o secretarias de Estado) responsables de los asuntos de los consumidores. La misma desigualdad puede observarse en las cantidades de dinero que el gobierno dedica a subvencionar a los grupos de interés encuadrados, dentro del mercado, en el lado productivo, en comparación con los fondos disponibles para los órganos representativos de los intereses de los consumidores.

Este enfoque económico gubernamental centrado en el productor refleja el comportamiento de las propias personas que operan en el mercado. La escala de los mercados actuales, en los que el distribuidor tiene pocas probabilidades de mantener una relación personal con el consumidor, da lugar a unas prácticas comerciales que pueden tratar al consumidor casi como si fuera una cantidad pasiva. Conceptos tales como "crear la demanda" son sintomáticos de la alienación del usuario final.

El desarrollo de técnicas de marketing estratégico y la utilización de la informática y sofisticados análisis estadísticos en la toma de decisiones de los productores pueden contribuir a un estilo de dirección de empresa que olvida al consumidor como individuo. Esto no quiere decir que se debe abandonar el marketing moderno, al contrario, sino que, si no de utiliza con el debido respeto a las necesidades del consumidor como individuo, se hace un flaco favor tanto a los consumidores como a los productores. El alejamiento entre las dos partes del mercado conduce, efectivamente, a la explotación, la cual perjudica al consumidor, y al temor a la explotación, el cual paraliza el mercado en detrimento tanto de los beneficios del productor como del bienestar y satisfacción del consumidor.

La eliminación de los obstáculos al comercio deberá hacer que la industria española sea más competitiva en los mercados exteriores. Sin embargo, la capacidad de España para competir no sólo vendrá determinada por el tamaño del mercado interior: la calidad de dicho mercado también es crucial. La disciplina-- y las oportunidades-- que ofrece un grupo de consumidores fuerte, articulado y bien informado son esenciales si los productores españoles quieren igualar la competitividad de unos rivales muy acostumbrados a satisfacer las exigencias de mercados amplios y sofisticados.

Pedro Rubio Dominguez.

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Fuente: EL DERECHO DE ELEGIR Y EL IMPULSO ECONÓMICO- Eamonn Lawlor.

Documento de la Comisión de las Comunidades Europeas

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Recomendado:

LO QUE TODO EMPRESARIO DEBE SABER

Los métodos organizativos tradicionales han quedado obsoletos a causa de la tecnología, el comercio y las sociedades que se han vuelto demasiado complejos; es por ello por lo que el empresario de hoy debe tener en cuenta el escenario en que se mueve y el papel que en él cumplen: la economía, las finanzas, los conceptos de liderazgo, negocio, management y sociedad.


LA ORGANIZACIÓN DE EMPRESAS DENTRO DE UN CONTEXTO VIRTUAL



Prestamos nuestros servicios a las empresas, basándonos en la necesidad de gestión que tienen las mismas y, por tanto, de la siguiente manera:

 Si la empresa dispone de información necesaria, mensualmente la analizamos entregando un informe escrito, destacando en él la situación de la empresa, su evolución económica y financiera y aconsejando la gestión adecuada.

INSTITUTO EUROPEO DE GESTIÓN EMPRESARIAL
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martes, 25 de octubre de 2022

El mapa del riesgo macroeconómico por países en 2022



Cuando Rusia invadió Ucrania, las rutas de exportación del grano cerraron en el puerto de Odesa (Ucrania), lo que provocó que los precios mundiales de los alimentos se dispararan. Desde entonces, los mercados energéticos se han visto afectados, lo que ha provocado que los costes de calefacción en Europa se disparen. Mientras tanto, la inflación global es alta y los bancos centrales de todo el mundo están aumentando los tipos de interés en respuesta a la creciente presión de los precios. Ante este panorama, desde New York Life Investments se muestra este mapa del riesgo macroeconómico a nivel mundial en 2022.

Para establecer el nivel de riesgo de un país, se han tomado los datos publicados por Allianz Trade, que tiene en cuenta una múltiple variedad de factores de riesgo externo que pueden afectar a las inversiones y valoraciones de las empresas de un país. Desde la política monetaria, a los flujos comerciales y el marco regulatorio o el clima político.

Según estos datos, los países occidentales presentan un riesgo bajo en las políticas macroeconómicas, y eso que la situación actual está siendo de las complicadas. Ahora, que los tipos de interés en EEUU están aumentando a su ritmo más rápido en décadas, los mercados emergentes se enfrentan a nuevas presiones.

Algunos países están absorbiendo el impacto gracias a que cuentan con mayores reservas bancarias y a un crecimiento razonable. Sin embargo, y al mismo tiempo, la alta inflación y el malestar social están alimentando el riesgo.

Por el lado contrario, países como Afganistán, bajo el régimen totalitario de los talibanes o Argentina, que se enfrenta a incrementos de la inflación superiores al 70% se encuentran en un elevado riesgo. Rusia, sancionada por la invasión a Ucrania, ha disparado su riesgo. La novena economía más grande del mundo prevé una caída del PIB del 3,4%.

Pero pocos pueden confiarse dada la actual situación de inestabilidad económica. Por ejemplo, Taiwán se mantiene en riesgo bajo pese a las presiones procedentes de China, con las últimas maniobras militares en aguas fronterizas. En Reino Unido se han vivido jornadas de gran inestabilidad durante el corto mandato de Liz Truss, ejemplarizada con una importante caída del valor de la libra esterlina. Y también en EEUU, donde el aumento de los tipos de interés podría generar un riesgo adicional para la deuda corporativa.

Artículo visto en: Visual Capitalist

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jueves, 22 de septiembre de 2022

La deuda pública toca máximos históricos en julio al alcanzar 1,486 billones

 


En el último año, la deuda pública ha crecido un 5%, con 70.805 millones de euros más

En el último año, la deuda pública ha crecido un 5%, con 70.805 millones de euros más, como consecuencia de los menores ingresos y los mayores gastos derivados de la crisis de la pandemia y más recientemente por la guerra en Ucrania.

El aumento de la deuda en julio se debe principalmente al crecimiento del endeudamiento del Estado, que ha tenido que asumir un esfuerzo extra de gasto debido al impacto de la crisis, así como el de las corporaciones locales. Por el contrario, las comunidades autónomas y las Administraciones de la Seguridad Social vieron reducir ligeramente su endeudamiento durante el mes de julio.

Concretamente, la deuda del Estado se situó en julio en 1,307 billones de euros, 12.929 millones más que en junio (+1%), mientras que en tasa interanual repunta un 6,8%. Las corporaciones locales también incrementaron su deuda en el séptimo mes del año un 1,1% respecto al mes de junio, hasta los 23.100 millones de euros, mientras que en tasa interanual el ascenso es del 2,8%.

Por su parte, las comunidades autónomas redujeron su deuda en julio un 0,7% respecto al mes anterior, hasta los 314.321 millones de euros, pero la elevaron un 1% frente a julio de 2021.

Por último, la deuda de las Administraciones de la Seguridad Social se mantuvo estable en el séptimo mes del año, hasta los 99.184 millones de euros, sólo un millón menos que en junio. No obstante, en términos interanuales (es decir, respecto a julio de 2021), la deuda de la Seguridad Social se ha disparado un 8%, debido a los préstamos concedidos por el Estado para financiar su déficit presupuestario.

Redacción APACE
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lunes, 7 de marzo de 2022

Cuando los errores se suman: el costo oculto del “ruido” en las decisiones económicas

 

               

El psicólogo Daniel Kahneman desarrolló el concepto del "ruido" en la toma de decisiones.

Cierta vez le preguntaron a 42 analistas de un importante administrador de portafolios sobre el valor de una acción determinada. Todos tenían exactamente la misma información y no podrían conseguir otros datos por otras fuentes, porque la compañía en cuestión era ficticia. Lo interesante es que profesionales destacados y respetados generaron una dispersión de valuaciones de 41%. Experimentos similares hubo con jueces, gerentes de compañías de seguros, responsables de atención al cliente, diagnósticos médicos, etcétera.

Esto es lo que se llama decisiones ruidosas y les hacen perder mucho dinero a las compañías y, potencialmente, bienestar a las sociedades.

Las personas frecuentemente tenemos mucha información para tomar una decisión; por ejemplo, para elegir a un candidato a una posición senior en una compañía, o para comprar o vender una acción. Sin embargo, nuestra mente le presta más atención a una parte de la información que recibió como insumo y descarta otra, en función de nuestra historia personal o de otros parámetros. Entonces, cada decisor tiene una ponderación distinta sobre qué es importante. Esto va a llevar a que tres selectores distintos den puntajes diferentes al mismo candidato sin si quiera conocerlo y habiendo visto el mismo set de información.

Esto es lo que Daniel Kahneman y sus coautores Olivier Sibony y Cass Sunstein denominaron “ruido”. En el caso de los fondos de inversión hay muchos analistas que habrían estado dispuestos a comprar caro y otros que habrían vendido barato, generando pérdidas para los accionistas y clientes. Aunque, en promedio, el precio de las acciones fuera acertado, el problema es que las decisiones de inversión frecuentemente son tomadas por una sola persona y, entonces, el hecho de que el promedio esté correcto no ayuda en lo más mínimo. El gran problema es que los errores se suman.

El “ruido” es definido como la variabilidad no deseada en juicios sobre un mismo problema. Esto es muy distinto de la valoración de las diferencias, donde claramente es bueno que no todos pensemos igual y nos beneficiemos de la diversidad de opiniones y visiones. La variabilidad deja de ser buena cuando tres personas que cometieron el mismo delito reciben una prisión en suspenso, una de 3 años y una de 10 años, respectivamente. Algo falla ahí. Y esto es diferente del sesgo. Aunque existan jueces con sesgo a dar sentencias duras o leves, se verificó que, por ejemplo, los días calurosos son más duros que los días fríos, o que cuando gana el equipo del que son hinchas, las sentencias son más leves. Esas conclusiones surgen de un estudio hecho en los años 70 entre jueces estadounidenses, liderado por el célebre juez Marvin Frankel.

Imaginemos al ejecutivo de una compañía de seguros que cotiza barato una póliza y la empresa pierde entonces dinero, porque el riesgo es más grande que el ingreso, mientras que otro gerente cotiza alto y, en vez de hacer ganar mucho dinero a su empleador, los clientes se van a buscar mejor precio a otro competidor. Es una situación en la cual potencialmente la aseguradora pierde siempre. Estas auditorías de ruido son útiles, porque llevan a las organizaciones a encarar un proceso de “higiene” en la toma de decisiones. El primer paso es bajar la guardia y reconocer que hay un problema en los juicios y encarar la auditoría de ruido: escuchar el ruido.

Para reducir el ruido hay que enfocarse en el proceso de toma de decisiones más que en el resultado. En el fútbol, los equipos que juegan bien ganan más partidos que los que juegan mal, más allá de que de vez en cuando un equipo malo le gana al bueno. Llevado a la economía actual, que la inflación haya bajado en 2020 respecto de 2019 puede caer en este balde: la inflación fue menor, pero casi nadie se anima a hablar de un proceso virtuoso en el Banco Central, que emitió dinero por más de 7 puntos del PBI.

Aplicar reglas

Entrevisté a Daniel Kahneman, el psicólogo israelí que obtuvo el premio Nobel de economía, a fines del año pasado en el evento de la consultora Tándem y la revista Forbes. Cuando lo llevé al terreno de las organizaciones me sorprendió con algunas definiciones interesantes, sobre todo dichas por una persona de más de 80 años dando clase de inteligencia artificial a una audiencia que, en promedio, es décadas más joven. Le preguntamos cómo caracteriza el proceso de higienizar las decisiones. “La idea es distinguir sesgo de ruido. La higiene requiere reglas. Una importante es tomar decisiones de forma independiente. Una forma es que, cuando hay un grupo, los individuos tomen una decisión primero (de forma independiente) y luego sea sometida al grupo. Si la decisión se discute primero en el grupo ésta será mucho más ruidosa. Por ejemplo, estará contaminada por quién hable primero, por la necesidad de agradar a otro interlocutor, etcétera.”, respondió.

Algo que explica Kahneman es que los algoritmos que surgen de la inteligencia artificial son claves para el proceso de higienizar las decisiones. La proporción de las decisiones tomadas por algoritmos que son mejores que las decisiones humanas aumentan cada año y en cinco años va a ser un número muy importante. Esto es cierto hoy para aterrizar aviones, para diagnosticar una serie de enfermedades y para los ya famosos ejemplos de ajedrez. Una de las preguntas más interesantes que plantea Kahneman es qué pasará con los líderes cuando el tamaño de las bases de datos y su procesamiento haga que en las decisiones estratégicas las máquinas sean mejores que los ejecutivos. En las próximas décadas ese será un gran tema en las compañías. La respuesta higiénica es “reglas y algoritmos”.

La otra parte es la importancia de la buena cultura en las decisiones. Una pregunta interesante es cuánta confianza debemos poner en los líderes. Se necesitan líderes en todas las organizaciones para llevarlas adelante. Pero cuando hay demasiada confianza en los líderes o se les hace la vida imposible a los que tienen opiniones diferentes, surgen los problemas y las firmas empiezan a decidir mal.

La calibración del optimismo necesario para que se hagan las cosas con la capacidad de los subalternos de disentir es la clave. Los que no tienen esta cultura están a merced de la calidad de su líder. Según dice Kahneman, las compañías que tienen buenos procesos de tomas de decisiones no solo tienen líderes que admiten errores y se bancan el disenso, sino que tienen reglas para tomar decisiones y ejecutarlas. La otra parte del proceso es saber que incluso buenas decisiones a veces salen mal y que la responsabilidad tiene que ser grupal o, en todo caso, recaer en el líder, pero proteger a la persona que tomó esa decisión. Si no, las personas serán muy adversas al riesgo.

Incluso el tema de la inteligencia emocional va a entrar en la picota. Por ejemplo, una de las habilidades de ésta es la empatía. Kahneman opina que un robot que toma las expresiones de los miembros de un grupo puede predecir mejor qué necesitan sus miembros y ser más empático que un padre o un gerente. Y, además, lo que aprende un robot lo sabrán todos los robots.

Una de las áreas en las que sigue trabajando Kahneman es en entender los errores de juicios de personas inteligentes. Mucha gente erra la respuesta a la clásica pregunta de cuál es el precio individual de un bate y una pelota que en conjunto valen 1,10 y el bate un dólar más que la pelota.

Kahneman vio que entre los muchos que fallan la respuesta correcta (1,05 y 0,05) están los supersticiosos, los impacientes, los escépticos en la ciencia y los que tienen mucha fe a sus intuiciones. En la duda, uno tiende a confiar en las decisiones que toman los “inteligentes”. Pero el cómo se piensa es una parte importante de la historia. Quien tiene la mente más abierta puede ser mejor que el genio.

Lo interesante es que por décadas valoramos a los líderes porque son los carismáticos, empáticos, generadores de confianza. Hoy podríamos pensarlos como “influencers” o gente con muchos “followers”. Da la impresión de que los robots les sacarán mucho protagonismo a estos líderes. Para triunfar en política y negocios tradicionalmente hay que tener un buen coeficiente intelectual y mucha intuición. Pero parece que algo está cambiando.

ANDRÉS BORENSTEIN
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lunes, 22 de noviembre de 2021

Previsiones sobre las economías española y mundial

 


Banco de España

El Banco de España ha elevado su previsión de crecimiento de la economía española al 6,3% para este año, una décimas más que en sus anteriores estimaciones de junio, y prevé que aumentará un 5,9% en 2022, también una décima más respecto a la previsión anterior. Para 2023, prevé un crecimiento del 2%, dos décimas más.

De acuerdo con el Informe Trimestral de la Economía Española publicado el 14 de junio, la menor incidencia de la pandemia, con el trasfondo del avance de la vacunación, y la ejecución de los proyectos bajo el paraguas de los fondos europeos darían lugar, bajo este escenario central, a crecimientos elevados de la actividad en el segundo semestre de este año, lo que también tendría un impacto positivo elevado sobre el avance del PIB en el promedio de 2022.

En cuanto a las estimaciones sobre la tasa de paro, en el escenario central este indicador se situará en el 15,6% este año, por debajo del 17% estimado previamente, mientras que bajaría al 14,7% en 2022 y al 13,7% en 2023. "Esta recuperación del empleo permitiría reducir el desempleo, hasta situarse por debajo de los niveles pre-pandemia desde finales de 2022", ha señalado el organismo.

El Banco de España estima que el déficit público cerró 2020 en el 11% del PIB y prevé un descenso paulatino a lo largo del periodo analizado. El déficit público se quedará, según el escenario central, en el 8,2% del PIB en 2021 y se estabilizará en torno al 4,9% en 2022 y al 4,3% en 2023.

La deuda pública, en el escenario central, superará el 120% del PIB este año (120,1%), mientras que bajará al 117,9% en 2022, volviendo a subir ligeramente al 118% en 2023.

Funcas

El Panel de Funcas espera que la economía española crezca este año un 4,8%, lo que supone 1,4 puntos menos de lo previsto en septiembre, después de que el INE revisara a la baja la cifra de crecimiento del PIB del segundo trimestre -desde el 2,8% hasta el 1,1%- y estimara de forma provisional un aumento del 2% para el tercero.

A pesar del menor crecimiento esperado para el PIB, la tasa de paro prevista se rebaja. La tasa media anual de 2021 se sitúa ahora en el 15,2%, cuatro décimas menos que en el Panel de septiembre, y la de 2022 es del 14,4%, tres décimas menos.

Los panelistas esperan un déficit público del 7,9% del PIB este año, dos décimas menos que en el Panel anterior. Esta previsión es mejor que la del propio Gobierno, que en el Plan Presupuestario de septiembre la situaba en el 8,4%. Para 2022, la previsión de consenso sí se sitúa por encima de la del Gobierno, 5,7%, frente a 5%. En este escenario, la deuda pública se situará en el 117% del PIB en 2022.

AIReF

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha rebajado este lunes, 25 de octubre, su previsión de crecimiento para la economía española al 5,5% en 2021 y al 6,3% en 2022, frente al 6,4% y el 6,8% estimado anteriormente.

Además, la AIReF considera factible las previsiones del Gobierno en cuanto al déficit y estima que se situará para el total de Administraciones Públicas del 7,9% en 2021 y del 4,8% en 2022.

La AIReF estima que el déficit de las comunidades autónomas se situará en 2022 en el 0,6% del PIB, dos décimas más de lo que prevé para 2021, según el informe que ha elaborado sobre las líneas fundamentales de los Presupuestos de 2022 de las Administraciones Públicas.

La crisis provocada por la pandemia ha situado la ratio de deuda sobre el PIB en el 122,9% en junio de 2021, lo que supone un incremento de 27,4 puntos respecto al nivel de finales de 2019. No obstante, la AIReF ha anticipado que la reactivación económica, las favorables condiciones de financiación y la mejora del componente cíclico del saldo público, proyectan una reducción de 4,3 puntos respecto al nivel de 2020, que tendrá lugar prácticamente en su totalidad en 2022. Así, consideran se ha iniciado una senda descendente que situará la ratio en el 119,8% del PIB a final de este año y en el 115,7% a final de 2022.

Por otro lado, la AIReF ha publicado este martes (3 de agosto de 2021) la estimación del PIB de las CCAA para el segundo trimestre de 2021, y sitúa a Baleares, Cataluña y la Comunidad Valenciana como las autonomías donde se produciría el mayor crecimiento del PIB en términos interanuales, varios puntos porcentuales por encima del conjunto de España, que se coloca en 19,8%.

BBVA

BBVA Research ha revisado al alza su previsión de caída del PIB en 2020, hasta el 11%, por el mejor avance de lo esperado en el tercer trimestre por la economía, que apenas habría variado en el cuarto, si bien ha rebajado medio punto su previsión de crecimiento para este año, hasta el 5,5%, por el deterioro de los indicadores sanitarios, y augura un crecimiento del 7% en 2022. De esta forma, pronostica que la recuperación hasta los niveles de 2019 se dará en el segundo semestre del próximo año.

En cuanto al paro, estima que tras cerrar en el 15,8% en 2020, subirá al 17% este año y bajará al 13,9% en 2022, y apunta que el incremento en la tasa de paro no ha sido tan relevante como en anteriores recesiones gracias a las medidas de protección de rentas, como los ERTE.

De igual forma, estima que el déficit público se habría disparado al 11,5% del PIB en 2020 por la crisis del Covid, un desequilibrio muy inferior a lo esperado hace algunos meses por la temporalidad de las medidas aplicadas para sostener el ingreso de las familias y reducir el coste laboral de las empresas. Para este año augura una disminución hasta el 8,9% del PIB y un déficit del 5,6% del PIB en 2022.

Por último, el nivel de deuda pública ha supuesto el 118,9% en 2020 y se elevará al 120,2% del PIB en 2021.

Las comunidades autónomas de Baleares (+10,3%), Canarias (+8,1%), la Comunidad Valenciana y Cataluña (+5,9%) liderarán el crecimiento económico en 2021 y superarán el crecimiento medio en el conjunto de España, que se situará en el 5,5%, de acuerdo con las previsiones de BBVA Research.

FMI

El producto interior bruto (PIB) de España experimentará un incremento del 6,4% en 2021, por lo que será el país que más crezca durante este año entre las economías avanzadas, junto con Estados Unidos, según se desprende del informe bianual 'Perspectiva Económica Mundial' del Fondo Monetario Internacional.

El organismo presidido por Kristalina Georgieva considera que la tasa de paro de España cerrará este año en el 16,8%, frente al 15,5% observado en 2020.

Según el FMI, el desajuste de las cuentas públicas durante 2021 llegará al 9% del PIB.

En lo que respecta al nivel de deuda, el FMI estima que España cerrará este ejercicio con una ratio deuda/PIB del 118,3%, frente al 117% contabilizado a finales de 2020.

Previsiones del PIB Mundial

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado una décima a la baja su previsión de crecimiento del PIB mundial este año, que estima en el 5,9%, frente al 6% que anticipaba el pasado mes de julio, mientras que ha mantenido sin cambios su pronóstico de crecimiento del 4,9% para 2022, según la última edición del informe 'Perspectivas Económicas Mundiales'.

En su análisis, la institución subraya que "la recuperación mundial continúa, pero el impulso se ha debilitado" y advierte de que el modesto ajuste de sus proyecciones generales enmascara grandes rebajas para las perspectivas de algunos países.

OCDE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado al alza la perspectivas de crecimiento económico para España tanto para este año como al siguiente, situando al país a la cabeza de las naciones desarrolladas en lo que se refiere a ritmo de crecimiento, según se desprende de la actualización del informe 'Perspectiva Económica', publicado el 21 de septiembre de 2021.

En lo que respecta al mercado laboral, los pronósticos de la OCDE prevén que la tasa de paro se situará en el 15,4% en 2021, mientras que el próximo año descenderá hasta el 14,7%.

Con respecto al resto de indicadores macroeconómicos, la OCDE estima que la ratio de deuda apenas bajará en 2021 al 119,7% y hasta el 117,4% un año después.

Además, el déficit cerrará este año en el 8,6% del PIB, frente al 11% de 2020, para reducirse al 5,4% en 2022.

Para el conjunto de la economía global, el PIB experimentará una expansión este año del 5,7%, una décima menos, mientras que en 2022 crecerá un 4,5%, una décima más. "Un sólido repunte en Europa, la probabilidad de más estímulo fiscal en Estados Unidos el año próximo y una menor tasa de ahorro de los hogares incrementarán las perspectivas de crecimiento en las economías avanzadas", ha apostillado la OCDE.

La OCDE incluye en sus previsiones de mayo de 2021 un análisis de cuantos años necesitará cada país para recuperar el nivel de PIB per cápita anterior a la crisis del coronavirus.

Comisión Europea

En sus previsiones de otoño (publicadas el 11 de noviembre de 2021), la Comisión Europea calcula que la economía española crecerá un 4,6% en 2021, lo que supone un recorte de 1,6 puntos porcentuales en comparación con la estimación que hizo en julio.

Por gentileza de:

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lunes, 11 de octubre de 2021

La regla Obama: en las crisis hay que apostar a los economistas de experiencia, no a los de izquierda

 


Barack Obama con Paul Volcker, ex jefe reserva federal que fue designado por el presidente a los 82 años.


Cuando la prioridad no pasa por hacer reformas sino por evitar grandes desastres, las personas de experiencia lucen más confiables.

“Cuando llegó la hora de formar mi equipo económico, decidí anteponer la experiencia a los nuevos talentos”, cuenta el ex presidente de Estados Unidos Barack Obama en su libro Tierra Prometida.

“Me encantaban las numerosas jóvenes promesas que me habían aconsejado durante la campaña, y sentía cierta afinidad con los economistas de izquierda y los activistas que consideraban que la crisis era producto de un sistema financiero inflado y fuera de control que necesitaba una reforma urgente, pero mi tarea principal no era construir una nueva versión del orden económico, sino prevenir desastres peores”.

Obama asumió como presidente en medio de la peor crisis financiera que se produjo sobre Estados Unidos desde la crisis del 30.

Cuando Obama fue electo, se perdieron 481.000 puestos de trabajo en un mes, más del 50% de las 25 instituciones financieras de EE.UU. estaban quebradas, Wall Street había perdido el 40% de su valor y pesaban ejecuciones hipotecarias sobre 2,3 millones de hogares estadounidenses.

“Señor presidente electo”, le dijo Christina Romer, una profesora de la Universidad de Berkeley a quien había designado su asesora y había escrito un trabajo sobre la Gran Depresión del 30. “Este es un momento de mierda”.

Ahora, ¿a qué economistas convocar en esa instancia?, ¿en qué expertos confiar? Esas eran las preguntas que se hacía Obama y esboza en su libro.

El líder demócrata no dudó, según asegura en sus memorias. “Necesitaba gente que hubiese gestionado crisis anteriormente, personas que pudieran dar tranquilidad a unos mercados al borde del pánico; gente, en síntesis, probablemente manchada por los pecados del pasado”.

Así la cosa, la contienda sobre quién sería el ministro de Economía de Obama (ese cargo lo ocupa el secretario del Tesoro de Estados Unidos) se resumió en dos nombres: Larry Summers y Tim Geithner.



Barack Obama rodeado por tres economistas de trayectoria en su gobierno: Christina Romer, Tim Geithner y Paul Volcker.

El primero había ejercido ese rol ya con Bill Clinton. Para muchos era número puesto. Hijo de economistas reconocidos (su tío fue Kenneth Arrow, Nobel en Economía), fue uno de los profesores más jóvenes en la historia de Harvard además de ser su presidente, fue cerebro de los planes de rescate financiero como el Tequila. Summers era como un seguro para el presidente de EE.UU. en medio de una crisis así.

Geithner, por otro lado, era más joven (la misma edad de Obama), aunque con una trayectoria no menor. En la academia sí era menos reconocido pero había tejido una carrera sin fisuras en el servicio civil del Tesoro, más precisamente en la sección de asuntos internacionales de la mano del propio Summers cuando era su secretario. Llegó a visitar la Argentina cuando Washington apoyaba la convertibilidad en la crisis de 2000.

Obama se inclinó por Geithner. Ambos tenían experiencia, no eran novatos. “Igualar el conocimiento que tenía Tim de la crisis financiera en tiempo real, o sus vínculos con la actual camada de actores financieros globales, llevaría meses, y no teníamos ese tiempo”, insiste Obama.

¿Pero qué factor pudo desempatar entre uno y el otro? Obama dice sobre Geithner en detrimento de Summers. “Su carácter estable y la habilidad para resolver problemas no se verían afectados por el ego ni por miramientos políticos, y eso le convertía en alguien de valor incalculable para la tarea que teníamos por delante”.

Geithner fue secretario del Tesoro y Summers director del Consejo Económico Nacional, principal cargo de la Casa Blanca en economía.

Paul Volcker, el economista de 82 años


Otro ‘nene’ que convocó Obama fue Paul Volcker, quien en 1980 había sido presidente de la Reserva Federal, el Banco Central de EE.UU. Aquel veterano aumentó las tasas de interés durante la era de Ronald Reagan para bajar la inflación (13,5%) provocando una recesión dura y una tasa de desocupación de 10%. El economista había apoyado a Obama durante la campaña, algo que despertó la atención porque era republicano.

“Tras escucharle en una reunión privada en el despacho Oval, me quedé convencido de que su propuesta tenía sentido”, cuenta Obama tras convocarlo. Volcker estaba a favor de regular a los bancos, aunque sin llegar al extremo de reformas grandilocuentes como las de los economistas de izquierda o de Bernie Sanders.

Y Volcker sabía cómo hacerlo, sin estridencias en las redes sociales. De 82 años, imaginó que tal vez aquella era su última oportunidad de estar al lado de un presidente (falleció en 2019). ¿Qué tenía para perder? Como dijo el economista y periodista Sebastián Campanario en su libro Revolución Senior (Random), “empezar a multiplicar los espacios para escuchar las enseñanzas de las personas de más de 70, 80 o 90 años de manera honesta es otra vía válida para combatir prejuicios”.

Volcker no tenía nada para perder y Obama todo para ganar. La regla Obama sugiere que en las crisis aplica la propuesta Campanario: confiar en la experiencia.

Ezequiel Burgo
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